Al Lector; por María Antonieta Montecinos

Esta biografía ha nacido de la necesidad, en primer lugar, de dar a conocer a mis hijos y descendientes, la historia de mi vida,...Leer Más>>>

viernes, 1 de octubre de 2010

CAPITULO 49: “La Patota”

Año: 1957-1958  Edad: 18 años
    A mis 18 años yo tenía un grupo de amigos, que nos reuníamos todos los sábados que nos reuníamos a bailar rock en diferentes casas, preferentemente la mía.  

   La mayoría de los varones eran cadetes, que salían el fin de semana.

   Durante la semana los que podíamos ensayábamos pasos de rocanrol para tener alguna novedad que enseñar a los milicos, ellos, a su vez también aprendían pasos nuevos en la Escuela durante la semana y nos lo enseñaban a nosotras.

    Así, en el “malón” del día sábado los practicábamos. Entre los integrantes militares que integraban “la patota” estaba: Augusto Deishler, el “choco” Espinoza, Julio Casado, mi primo Jaime Concha y Lautaro, Ximena Gonzales, primos también. Además estaba Jorge Contardo, mi amigo, Carlos Duvauchelle y María Elena Duvauchelle, amigos míos, mi amiga Florencia Barrios, Sergio Riesenberg (que luego trabajó en T.V), Ricardo Rueda y su hermana, Mariluz Montecinos, mi prima, Wilfred, mi amiga, Silvia Rey, Arturo, hermano de Florencia, mi hermana Alicia, Juan Radic, Tito el químico, Gabriel Hidalgo y Yo.

    El quehacer más importante en la semana era ensayar pasos nuevos y conseguir una casa donde hacer el “malón” y sobretodo, conseguirnos discos nuevos y del gusto de la mayoría, para hacer más entretenida la fiesta.

Las flacas éramos las favoritas de los rockeros porque podían practicar toda clase de bailes con nosotras, tirándonos hacia arriba, hacia abajo, a veces, en combinaciones de 2 hombres y una mujer.


    Yo que usaba siempre jeans, me prestaba sin problemas para todo tipo de pasos, no así las niñas que usaban vestido, era más complicado ensayar.

    Luego íbamos al comedor y había bebidas, tragos, sándwich, pastelitos, queque, papas fritas etc.
Era la hora del descanso, todo el mundo, conversaba, se presentaba a los nuevos amigos, fumaban, nos reíamos, comíamos, bebíamos. Si había algún amigo militar que no pudo salir por algún castigo, lo visitábamos el Domingo en la Escuela, en la hora de visitas.



    Muchas veces yo fui a visitar el Domingo, especialmente a Lautaro, mi primo, que a veces no estudiaba suficiente o a Augusto, que bajaba algunas notas. Íbamos en grupos a visitarlos y les llevábamos: cigarros, chocolates, calugas, queque, bebidas etc. Ellos nos esperaban ansiosos.

    Toda esta “patota” era del barrio siglo XX menos mis primos Lautaro y Ximena, que vivían cerca del Parque Forestal y los Duvauchelle que vivían más lejos, calle Toesca.
Siempre guardo este feliz recuerdo de mi juventud, donde no tenía mayores preocupaciones, fuera de prepararnos para ensayar pasos nuevos.


    Puedo decir que, sin contar mi tiempo de infancia en el Colegio San Gabriel, donde fui, tan feliz, éste es el otro tiempo un año que fuí feliz, un período corto, pero que nunca olvidaré.

“Tiempos felices, que dejaron recuerdo para siempre.”


Gracias Señor por este tiempo hermoso de mi infancia y adolescencia.
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martes, 28 de septiembre de 2010

CAPITULO 48: “MI AMIGO JORGE”; FENOMENO PARANORMAL

Cuando yo cumplí 18 años, en enero de 1958, conocí a Augusto, que era un amigo de Jorge. Él tenía 24 años y yo 18. Era militar, alto, rubio, de ojos verdes muy reidores, labios gruesos, muy buen mozo, con cara y cuerpo de alemán, macizo.De carácter orgulloso, celoso, muy absorbente, pero muy alegre, amistoso, un poco niño. Le encantaba bailar y escuchar música, era muy observador. Al principio venía a conversar conmigo para mitigar su pena, de su ruptura con su polola, pero luego de 15 días de amistad ya ni hablaba de ella. Jorge, mi amigo, que siempre venía a verme, comenzó a distanciar su amistad y comenzó a preguntarme si le estaba poniendo el gorro con Augusto.
Pero la verdad que Augusto me empezaba a gustar mucho y él en cuanto salía los viernes de la Escuela, antes de pasar a su casa, venía a la mía y luego, sábado y domingo. Todo el tiempo estaba conmigo, hasta la noche conversando. Prácticamente vivía en mi casa. Así pasaron tres meses, yendo al cerro tomados de la mano, escuchábamos música, conversábamos. También íbamos al Parque Forestal o ensayábamos pasos de rock en la casa, tomábamos once y no nos cansábamos de estar juntos. Nunca se acababan nuestros temas de conversación. Yo sentía que día a día esta amistad se iba convirtiendo en amor, pero el continuaba diciendo a todo el mundo que éramos amigos. Y la verdad el no me tocaba ni un pelo. Pero era una amistad curiosa, porque hasta Jorge, que era su mejor amigo, no le gustaba a Augusto que mi amigo Jorge viniera a verme.
Un sábado que estábamos con nuestros amigos bailando, Jorge se acercó a sacarme a bailar y le dijo:
- “¿Puedo sacar a bailar a tu polola?” -“No es mi polola”, dijo Augusto y se puso rojo de ira.
Bailé con Jorge y éste me decía que Augusto estaba enamorado de mí y no quería reconocerlo.
-“Yo al menos reconozco que es mentira; que me está quitando olímpicamente a mi amor, haciéndose el amigo. No le creo nada” Yo le decía que éramos “amigos”. -“Si, amigos, sólo le falta convertirse en tu sombra”, decía Jorge.
La verdad yo tampoco entendía mucho esta amistad, donde él me acaparaba a tal punto, que no podía bailar ni con su mejor amigo, ni con mi primo Lautaro, ni con sus amigos militares, ni con nadie más que él. Yo tenía que estar con él solamente. Esta relación era sin manifestaciones sexuales, pero sí, muchos celos de su parte y mucho amor de mi parte. Yo siempre esperaba un beso, una declaración de amor, pero nunca llegaba. Yo pensaba que él no se daba cuenta que estaba enamorado. Pasaban los meses, el continuaba con su misma cantinela de la amistad y soportaba en forma estoica las bromas pesadas de sus amigos, como: -“Ponte los pantalones y reconoce que estay enamorado”, “Se te cae la baba”, etc. El se molestaba mucho pero no cambiaba de actitud. Los milicos le decían: -“Como es que cuando vamos a tu casa…. ¡siempre estay aquí! Ahora ya ni nos hablas. Por ti estuvieran tú y ella, nadie más. No dejas que nadie se acerque a ella, estay muy inseguro que te la quiten”. -“¿Quien me la va a quitar? ¿A ver?, decía Augusto. -“Danos una oportunidad. Aquí hay varios que quieren pololear con ella. Te crees su dueño” Las tallas iban y venían pero él seguía en su actitud.
Pasaron tres meses más, me escribía unas cartas de amor muy hermosas, que me echaba tanto de menos, que yo era su vida, que toda la semana pensaba solo en mi, etc. ¡Cualquiera creería que estaba enamorado! Pero no, seguía diciendo a todos que éramos amigos. Cuando estábamos juntos me decía, que en lo único que pensaba en la escuela era en salir el viernes para ver esos ojos que adoraba, ese cabello de seda, tomar mis manos, abrazarme sin parar. -“Sueño contigo”, decía, “Y a veces tengo pesadillas que estás con otro hombre y me despierto angustiado y me alegro de ver que era sólo un sueño. Estar contigo es todo lo que deseo en la vida.” Y me abrazaba y me contemplaba como con devoción, “Si alguien te apartara de mí, me quitaría la vida, el aire que respiro…”. ¡Yo no entendía por qué no me pedía pololeo, entonces si tanto me quería!.
Hasta que esta situación llegó al límite, cuando mi primo Lautaro, que era aviador y tenía una corte de mujeres que se morían por él, era bien machito y el hombre más atractivo y buen mozo que he conocido en mi vida, estaba indignado, había bebido unas copas de más y estaba picado porque Augusto era el intocable y no dejaba que nadie bailara conmigo, ni conversara siquiera ¿Qué se cree?, decía, y los otros lo apoyaban y decían que “ni comía, ni dejaba comer a nadie”. Lautaro era mi primo más querido, era un muchacho de tan buen corazón, a pesar de su vida bastante triste, porque fue abandonado por su madre, que se fue a EE.UU., y su padre se fue con otra mujer. El y sus hermanos, Ximena y Ernesto, fueron criados por su abuela Zulema.
Lautaro se acercó a mí y me sacó a bailar. Quería ensayar sus pasos nuevos, que había aprendido en EE.UU. y necesitaba una niña flaca. -“Venga prima, ayúdeme a ensayar un paso”, dijo tomándome de la mano. A esto, que hace Lautaro, Augusto se para bruscamente como un rayo, monta en cólera y sujetando con fuerza el brazo de Lautaro le dice: -“¿Qué te pasa? La Toñi no va a bailar contigo. Conozco tu juego, crees que no sé qué andas tras de ella. Además estamos conversando.” Lautaro reaccionó furioso y le dijo: “¿Qué te pasa huevón, que no dejas que nadie se acerque a la Toñi? Y decís más encima que eres amigo. Acepta de una vez que estay baboso por ella.” Poco hombre. Y si soy tan amigo de ella ¿Por qué no dejas el puesto a otros que quieren pololear con ella? -“¿Cómo tú?”, respondió rojo de ira Augusto. -“No, yo soy bien hombre pa’ mis cosas”, respondió Lautaro, “Cuando una mujer me gusta, lo demuestro y no me las ando dando de amigo.” Y volvió a tomarme de la mano diciéndome: -“Este pobre gallo esta chiflado por ti prima y no lo quiere reconocer. Está loco. Vamos prima” y me volvió a tomar la mano para bailar". Augusto se puso de pie, rojo de ira, y le dijo: -“Te dije que no iba a bailar contigo borrachito. Si la tocas te pego ¡Mujeriego de porquería! ¿Crees que no sé todas tus aventuras amorosas?” -“Mira maricón”, dijo Lautaro, “Mis cosas con mujeres son asunto mío, no tuyo. Un hombre no cuenta sus cosas personales a otro ¿Acaso soy maricón?" Augusto parecía una fiera:-“Si tocas a la Toñi te pego” -“Tu, pegarme a mí", dijo Lautaro, ¿No eres hombre para reconocer que estay enamorado y vay a ser hombre para pegarme a mí?, rió Lautaro. -“Tu sabes que no se puede pelear con uniforme”, dijo Augusto -“¡Vaya! ¿En qué topo?", respondió Lautaro y se sacó la chaqueta. Augusto se sacó la chaqueta con tanta furia que se le soltó un botón. -“Ahora te las venís a dar de Bernardo O’Higgins”, dijo Lautaro y todos se rieron.
Augusto tiró un puñetazo en el rostro a Lautaro y le gritó: -“A ver si se te quita esa cara de niña bonita que tenis” El rostro de Lautaro comenzó a sangrar porque le pegó cerca del ojo. Yo, que hace rato trataba de separarlos y no me oían de lo furiosos que estaban, les grité: -“¡Llamaré a mi papá para que los eche, imbéciles!” Los amigos gritaban: “¡Dale Augusto!”¡Dale Lautaro!” Se creían los tarados que estaban en un ring. Yo fui a pedirle a Jorge que los echara a la calle. En ese momento Lautaro le dio un feroz puñetazo y gritó: -“A ver si se te quita lo alemán.” Yo les gritaba que salieran de mi casa, los insultaba. Jorge agarró a Augusto y Julio Casado agarró de los brazos a Lautaro y los sacaron a la calle. -“¡Váyanse todos!”, grité, “¡No los quiero ver nunca más! ¡Mi casa no es un centro de boxeo, estúpidos! ¡FUERA DE AQUÍ! ¡Han faltado el respeto a mi casa! Den gracias a Dios que no está mi papá ¡Idiotas! Siempre Jorge Contardo, mi amigo, con sus salidas graciosas, se paró y dijo: -“¡Lindo fin de semana! ¡Ni siquiera comí y se acabó la fiesta! ¿Quién se va a comer y beber todo esto? -“Y tú también sale”, le grité, “Anda con tus chistecitos a otra parte”
¡ASI ACABO ESTE FIN DE SEMANA!

“LA RECONCILIACIÓN”
Después de dos semanas que no respondí a Lautaro ni a Augusto, que vinieron a pedirme perdón por la pelea en mi casa, comenzó a darme lastima tantas veces que vinieron a humillarse y los perdoné. Augusto estaba tan feliz, que parecía un niño: "¡Me haces tan feliz! ¡Nunca había sufrido tanto en mi vida!”, y lloraba y se abrazaba a mí repitiéndome: Tu eres mi vida, tu eres mi vida.” Fuimos al cerro a pasear, era primavera, había un sol esplendoroso, lleno de flores y pájaros trinando. Nos sentamos en un banco que detrás tenía un inmenso aromo. Todo el ambiente estaba impregnado de ese exquisito olor. El cerro repleto de dedales de oro y un cielo espectacular, como que toda la naturaleza estaba en sintonía con nuestra alegría. ¡Augusto estaba tan feliz! Parecía un niño, irradiaba una felicidad luminosa. Sus ojos verdes brillaban al sol ¡Me conmovió tanto!
Era como un niño en verdad. Me abrazaba una y otra vez y me repetía:-“Me has devuelto la vida. Tu eres mi vida.” Me tomó en brazos girando conmigo como un carrusel. Yo le gritaba que me estaba mareando, que parara. Pero el no hallaba qué hacer de contento. Sacaba flores y decía:-“Flores para mi reina”, me las ponía detrás de las orejas y en el vestido. Estaba muy nervioso. En un momento se acercó muy cerca, me contempló y me dijo:-“Eres una princesa” Yo deseé que me besara, él estaba luchando contra sus sentimientos. Me tomó la mano y me dijo temblando con los ojos llorosos: -“Tú no sabes cuánto he sufrido todo este tiempo que tu no me querías perdonar. Sin poder verte, sentí que me faltaba la vida, la alegría ¡Nunca imaginé que existiera tanto dolor! Nunca olvidaré esos días. No podía hacer nada, ni estudiar, ni dormir. Te veía todo el tiempo. El Dr. que me vio en la Escuela, me preguntó si tenía algún problema. Y me puse a llorar en el consultorio. Le dije que no podía dormir y me dio unas pastillas.”Si sigues así tendrás que ver un especialista”, dijo.
Cuando al fin salía los viernes, te venia a ver y no querías verme, ¡me quería morir! ¡Tanto esperar y tu no me querías recibir! Yo no lo conté a nadie ¿Para qué?, Nada ni nadie me podía consolar. Lo único que anhelaba era verte y pedirte perdón. Ahora estoy tan feliz mi Cuchi.” Pero no me besaba ni me decía que me amaba. Yo no me atrevía a confesarle mis sentimientos por miedo a perder su amistad. Pero yo consideraba que esos sentimientos, esas palabras que él me decía, eran las de un hombre enamorado, como le decían sus amigos ¿Por qué el no reconocía sus sentimientos? Para mí estas palabras se contradecían con la amistad ¿Sería que yo no le atraía? ¿Cómo decir que yo soy su vida? y ¿después insistir que éramos amigos? La verdad es que yo sufría mucho. Me sentía despreciada como mujer, no deseada. Tampoco me atrevía a tomar la iniciativa por miedo a su rechazo.
Luego, fuimos a otro lugar y él se sentó en una piedra, me cogió de la cintura, me acercó a él y se quedó contemplándome. Yo me puse nerviosa con su cercanía, me daban ganas de decir “Te quiero”, pero algo me lo impedía y esperé a que él se diera cuenta de sus sentimientos. Él no habló nada de lo que yo esperaba, sólo me contemplaba y decía:- “¡Qué lindo es estar aquí contigo!” Y me empezó a apretar hacia él y me abrazó fuertemente, estaba con los ojos llorosos, me apretaba, con sus brazos, sin soltarme. Ponía su mejilla en mi mejilla, y su mejilla estaba ardiendo igual que la mía. Nos quedamos así, uno junto al otro, en un momento infinito, abrazados, mejilla contra mejilla. Él me apretaba y me apretaba contra su pecho y no me decía nada de amor. Yo hice un intento de besarlo pero él quitó el rostro y me dijo: -“Vámonos mejor. Está haciendo frío” Yo sentí un balde de agua fría ante su rechazo, pero no dije nada. Volvimos a casa, tomamos once. Se mostraba feliz, brillaban sus ojos y estaba rojo como tomate, no podía disimular su felicidad. Él lo único que hacía era contemplarme con el rostro iluminado de gozo. Luego cogió mis cabellos, los llevó a sus labios y los comenzó a besar con devoción. -“Me encanta tu pelo. Es casi azul y tan suave como una seda”, decía. Se acercaba cada vez más y más, yo sentía que me iba a estallar el corazón. Tampoco me habló de amor, ni me besó, solamente acariciaba mi rostro, mis cabellos y me miraba con adoración.
Yo no entendía qué pasaba, porqué demostraba como una adoración por mí y nunca reconoció su amor, continuaba diciendo que:”Éramos amigos”. Yo me preguntaba:” ¿No estaré equivocada y no le gusto como mujer, solo como amiga?” Conversaba con mi hermana, que sabía lo que me pasaba y todo lo que él me estaba haciendo sufrir y me decía: -“Ese idiota, ¡está enamorado de ti hasta las patas! No te angusties, ya llegará el día que lo reconozca" Pero yo vivía en el colegio en la luna, comenzó a afectar mi rendimiento escolar.
Algunos días en vez de ir al colegio, me iba al parque, a vagar como una sonámbula. Sentía apretado el pecho, caminaba sin sentido y lloraba y lloraba. Estaba ausente de la realidad. Falté tantas veces a clases, que terminé perdiendo el año. Cuando me dijeron que perdía el año por inasistencia, yo no lo podía creer” ¿No tenía conciencia de haber faltado tanto?” ”¿Yo, repetir el año?” Fue un golpe tremendo, que me hizo bajar a la realidad. Yo le conté a mi hermana, que era la única que sabía la razón, por la que yo estaba así. Entonces ella decidió tomar cartas en esto y fue un sábado a casa de Augusto: “Quiero saber si estás o no enamorado de mi hermana, como te pasas todo el día con ella. Yo creo que mi hermana está enamorada de ti y está sufriendo mucho, acaba de perder el año, esta desconsolada, tu sabes lo estudiosa que es, pero algo la ha estado perturbando y ha perdido su año, no sé qué hacer para ayudarla.” -“Nosotros somos amigos”, respondió Augusto. Entonces mi hermana le dijo: -“Entonces ella no debe estar enamorada de ti. Yo me equivoqué, a lo mejor está enamorada de Carlos Salinas y por eso está sufriendo.” -“No”, respondió Augusto-“¿Se te ocurre que va a estar enamorada de ese infeliz? ¡Estas equivocada!” -“Bueno”, respondió Alicia, “Entonces si es así, como yo creo, que tal vez está enamorada de ti y por eso está sufriendo tanto, por si acaso te prohíbo que vayas a verla ¡Aléjate de ella, no vayas mas a la casa!” Augusto se puso rojo de ira y le respondió: -“Estás loca, eso es imposible ¿Qué diría ella si yo no voy más a verla? Además, jamás podría dejar de ir a verla porque ella es mi vida.” -“Entonces tu estas enamorado de ella, si ella es tu vida”, dijo Alicia. -“No, no estoy enamorado de ella. Somos amigos” -“Muy bien, entonces este tiempo que vas a estar alejado de ella, a lo mejor te sirva para conocer mejor tus sentimientos. Para eso vas a tener harto tiempo, para pensar, a partir de hoy. ¡No vuelvas más! ¿Entendido?” Salió y en la puerta le dijo: -“Acuérdate, no vayas mas a verla, para que ella al no verte se olvide de ti y pueda enamorarse de otro hombre y logre dejar de sufrir.”
El respondió riendo: “ESO NUNCA VA A PASAR”, “TU ESTAS LOCO, ESTAS COMPLETAMENTE LOCO”, dijo Alicia. Y se fue.

“LOS CELOS DE AUGUSTO”
Mi hermana me contó toda su conversación con Augusto y me dijo: -“Olvídate de él, esta chalado. Todo el mundo sabe que está enamorado de ti, menos él.” Pasó una semana después de su conversación con Alicia y apareció igual en mi casa. Como Alicia vio que yo sufría tanto con esta ausencia, no le dijo que se fuera y ni le habló. Pensó que quizás algún día le caería la teja. Así continúa nuestra incomprensible amistad, él comportándose como siempre, me tomaba de la mano y me contemplaba todo el tiempo, como si contemplara a la Virgen María y de ahí no pasaba.
Un día fui a la peluquería y como era tan desconfiado se apareció en la peluquería y entró simplemente a ver si yo estaba ahí. Al ver un militar las mujeres se espantaron, porque unas se estaban depilando, otras semidesnudas haciéndose masajes, otras con rulos y otras con máscaras en la cara, gritaron: “¿Qué hace un hombre aquí?” A él no le importó nada, ni las miró, siguió avanzando y buscándome. Entonces Gerardo, el dueño de la peluquería le dijo: -Señor, esto es un salón de damas, no se permite la entrada de hombres ¿A quien busca? -“Busco a María Antonieta” -“Montecinos?” -“Si, Montecinos”, dijo Augusto airado, ¿Está o no está en la peluquería?-habló con autoridad. -“Si”,-respondió Gerardo-“Pero tendrá que esperarla afuera” –y lo hizo salir. Se sonreía mientras lo sacaba de la peluquería. ¡Yo no podía creerlo! ¡Me dio una vergüenza! Las señoras me miraban sin entender. Entonces, sonriendo picarescamente, me preguntó: -“¿Es tu pololo?” -“No”-respondí-“Es un “amigo”” -“Amigo”-rieron a coro los otros peluqueros, burlándose. Me dijo Gerardo:-“Pero ese no parecía amigo, parecía más bien, por su actitud, un marido celoso” Todos rieron y me miraban como si fuera tonta, moviendo la cabeza. Yo me sentí pésimo, no quería ni mirar a las clientas. Cuando salí de la peluquería, uno me gritó: “¡SALUDOS A TU AMIGO!”- y todos se rieron.
Augusto hacía una hora que estaba parado afuera esperándome. Le dije: -“Pero ¿Por qué estás aquí? ¡Como se te ocurre entrar a una peluquería de mujeres!” -“Porque fui a buscarte y me dijo tu hermana que tal vez estarías en la peluquería o quizás habías salido con Carlos Salinas. Le pedí la dirección de la peluquería y vine a comprobar si realmente estabas aquí o con Carlos Salinas ¿Es verdad, estas saliendo con ese tipo?” dijo. -“Detesto a los hombres que andan arrastrando el poncho, haciéndose los amigos, pero tienen otras intenciones.” -. “¡Conozco a los de su clase!” -“¡Estás loco!” Respondí “¡Es solo un amigo, igual que tú! A veces va a mi casa y toca la armónica y yo lo acompaño al piano ¡Pero no somos más que amigos!” -“No te creo”-respondió “¡Seguro que ese tipo está enamorado de ti! ¡Qué tanto tiene que ir a verte, dándoselas de artista! ¡Puros cuentos! ¡Yo lo he visto y esta todo el tiempo con su risa estúpida, haciéndose el imbécil!” Yo pensaba para mis adentros: “Mi hermana lo dejó dudoso con Carlos, es mejor. Tal vez así comprenda que esta celoso”. Estaba muy enojado y no me habló en un buen rato.
Yo lo miré y dije: -“¿Pero que no ves que estaba aquí, cuál es tu enojo?” -“¿Por qué vienes a la peluquería ahora, quieres conquistar al futuro medicucho ese?” Hablaba en voz alta “Nunca terminaré de tener miles de moscardones a tu alrededor. Y como yo vengo el fin de semana ¡Qué sé yo a quien vez en la semana! ¿Crees que soy idiota? Todos esos imbéciles que se hacen los tontos y van a tu casa VAN POR TI. Yo nunca podré estar tranquilo, mientras tú los aceptes en tu casa. -“Pero si son amigos, igual que tú”-respondí molesta. Ya estaba harta de su historia, de que éramos amigos. -“Ninguno es amigo igual que yo, yo conozco a los hombres. Tu eres una ingenua, que te creerás ese cuento, pero yo no me lo creo. Lo único que están esperando es que ojalá yo desaparezca, para pedirte pololeo”. -“Y eso, ¿Qué tiene?-respondí airada-¡Algún día algún hombre me pedirá pololeo como a todas mis amigas!” -“¡Claro, a todas tus amigas! ¡Como Florencia! ¿Qué pololeo es ese, que se la pasa todo el tiempo besándose y abrazándose en público con Jorge? ¡No tiene vergüenza! Ni siquiera está enamorado de ella, ni va a verla a su casa, pasa metido en tu casa no más. Ella lo persigue y lo persigue, pero él solo quiere estar contigo cuando yo no estoy ¿Qué amigo es ése? ¿Qué quiere de ti, hacer lo mismo que con Florencia, saciar sus apetitos? Eso no es amor. Estoy seguro que Jorge también está enamorado de ti Cuando estamos juntos jamás habla de Florencia ¡Para él es una entretención! Siempre me dice: “A falta de pan buenas son las tortas”.
CONTINUARA...........
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viernes, 24 de septiembre de 2010

Comentarios al Capítulo 48

Que maravillosa conexión de almas la de Antonieta y Jorge, sin duda compartían una naturaleza muy afin, rasgos y gustos muy parecidos. Su relación era de una compenetración profunda y espiritual, sin embargo no había entre ellos las diferencias necesarias para poder complementarse, ambos tenían formas parecidas y requerían de parejas semejantes, que no lograron ser el uno para el otro. En ese espacio surge Augusto, quien era amigo de Jorge porque se complementaba bien con él, del mismo modo que se interesó románticamente en Antonieta por el mismo motivo.

Que la relación con Jorge no llegara nunca a ser amor romántico representó un gran dolor y enigma para Antonieta, le explicamos que entre personas demasiado parecidas surge con más facilidad la ternura que el erotismo -los dos tipos de amor que combinados forman el amor romantico- , es por eso que era dificil lograr que la relación pasara a constituir pareja, en especial ante la presencia de Augusto que de alguna manera "los completaba" conformando un triángulo amoroso. El triángulo tiene el problema de que generalmente se tiende a producir una pareja y el tercero queda excluido, dependiendo de la situación y relación del momento el trío se descompone en un duo y un excluido, siendo el tercero excluido el que acumula la tensión que Jorge expresaba en sus deseos de acabar con su vida.

La solución al triángulo hubiera sido que cualquiera de los tres hubiera desarrollado los rasgos del diferente a sí, en grado suficiente como para dejar de necesitarlo como a una muleta, pero los conflictos de cada uno impidieron que Jorge o Antonieta desarrollaran las características que tenía Augusto, si hubiera sido posible la pareja habría podido llegar a ser muy plena. En el caso de Antonieta al menos, los conflictos con la expresión de afecto y particularmente del erotismo, que se ven en sus comentarios ante los besos que le daba Jorge a su polola, dficultaron que esto pudiera ocurrir.

En sencillo, Antonieta no pudo enamorarse de Jorge por falta de madurez y a raíz del trauma, no por maldad o frialdad. El triangulo por su parte, conservó fuerza y dará para otros relatos más adelante en la vida de la autora.
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domingo, 19 de septiembre de 2010

Capitulo 47 El Milico

CAPITULO 47 UNA FUERZA DESCONOCIDA “EL MILICO”

1958, 18 años

Sucedió que un día venía de casa de mi amiga Wilfred, de noche, como a las 10, y de pronto se apagaron los faroles. Yo pensé: “me voy corriendo a mi casa” (como a una cuadra), o me devuelvo a casa de Wilfred, porque me daba miedo andar a oscuras en la noche.

En ese momento, oigo la voz de un milico amigo de Augusto, que a mi nunca me agradó, porque siempre andaba sacándome a bailar y a mi me molestaba no se por qué. Era muy alto y fornido, y yo, baja y muy delgada. Se acercó y me saludó muy amable, y yo me asusté al verlo aparecer en la oscuridad.

- “Hola”, respondí.

- “¿Vas a tu casa?” preguntó,

- “Si”, respondí, “pero se apagó la luz y estoy esperando que vuelva”

- “¡Ah!”, dijo, “pero yo te puedo acompañar”,

- “No te molestes, gracias, puedo esperar” contesté.


- “Te acompaño” dijo

Y se quedó conversando de la fiesta donde Augusto me lo presentó. Así pasaba el tiempo y yo me empecé a inquietar porque la luz no volvía, y en la casa se iban a preocupar. Entonces él me dijo:

- “Parece que la luz no va volver todavía”.


- “Si”, respondí, “ya me está pareciendo mucho”.


- “Si quieres te acompaño para que no te tardes, te veo preocupada”.

En realidad no hallaba que hacer, no quería ser grosera en devolverme a la casa de la Wilfred, pero tampoco quería ir con él. Ante esta indecisión, y mi titubeo, él insistió riéndose:

- “Vamos mujer, que tanto lo piensas, no soy el lobo”.

Ante su burla, me molesté y dije:


- “Bueno ya, vamos”.

No había nadie en toda la cuadra, y la verdad yo estaba nerviosa y comencé a apurar el paso. Entonces, él me cogió del brazo fuerte, y me tiró hacia atrás diciendo:

- “Para dónde vas tan apurada muñeca”


- “Suéltame” le dije dándole un tirón y retirando el brazo. Ante esto, él reaccionó violento diciéndome:


- “Que te pasa, ¿acaso no te gusta que te toquen?”


- “No”-respondí seca y empecé a correr.

Él me siguió y me agarró por la espalda, con fuerza, abrazándome y riéndose. Pero estaba molesto, y me miraba con rabia

- “Suéltame” le grité, “idiota”.

Y como no me soltaba, en mi rabia, sentí una ira tan grande, que parecía que iba a estallar. Me vuelvo hacia él, y recordando una llave de defensa personal que me había enseñado Wilfred, le doy un golpe detrás de la rodilla con toda mi furia. Enorme fue mi sorpresa al ver que se cayó de espalda al suelo, aquel tremendo tipo, golpeándose contra el piso. Yo salí corriendo muerta de susto, hasta llegar a mi casa.
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Capitulo 46 La Religiosa


CAPITULO 46 UNA FUERZA DESCONOCIDA “LA RELIGIOSA”
Fenómenos Paranormales
1957,  17 años

Una vez, cuando estaba en 4to de Humanidades, fuimos a un paseo a una parcela de la Compañía de María; iban varias monjas con el curso, y yo estaba feliz por que también iba la Madre P, la monja que yo adoré en el colegio.   Ella era para mí, un verdadero ídolo, además la profesora de mi ramo favorito “filosofía”.   Ella siempre estaba pendiente de mi “como una mano protectora silenciosa”.   Hablaba poco, era muy mística, hasta de apariencia era impresionante: Delgada, muy pálida, ojos negros profundos, muy escrutadores, pero de pocas palabras.   Yo no recuerdo haberla visto riendo en el colegio, parecía más bien, pensativa.   Cuando rezaba parecía desprenderse de ella, una gran paz, sus ojos contemplativos, a veces, esa quietud, me parecía como una imagen, similar a una visión.   Sabía todo de las alumnas, siempre observando silenciosa, con su mirada profunda, transparente, algo triste, meditativa.   Era la única que me conocía perfectamente y me vigilaba como en forma protectora, pero de pocas demostraciones.  

El hecho es que tuvimos un almuerzo campestre, muy alegre.   Las monjas que fueron eran las más alegres y jóvenes.   Había caballos y algunas compañeras montaron en ellos.   Era tan hermoso el paisaje, lleno de flores, pues era primavera.   Había unas lagunitas con patitos, muchos, muchos pajaritos, ovejas, perros, gatos, todo verde, lleno de flores.  

Yo salí sola a recoger flores, a caminar al sol.   Me tardé un ratito, y cuando volví, me encontré que todo el mundo estaba preocupado por la madre P. porque no la veían hacia como una hora.   Yo me preocupé también y me puse a buscarla, caminé y caminé, y vi que al fondo del fundo, había una casa de adobe con techo de paja.   No se veía nadie alrededor, no sé por qué fui hasta allá, era como una fuerza misteriosa, que me decía que fuera a esa casa, cada vez con mas fuerza inquietante.   De pronto, en la medida que avanzaba, aceleraba más y más el paso.   Me sentía agitada, el corazón se me salía por la boca.   Comencé a sentir angustia, sentí una tensión enorme en todo el cuerpo, luego una ira incontrolable, temblaba entera; se me helaron las manos y comenzaron a sudar.  

De pronto, visualicé a la MADRE P. y la veía en esa casa, en el suelo, muy agitada.   Yo sentí que la fuerza de mi ira, se hacía incontrolable, y a la vez sentía como una fuerza tan poderosa capaz de matar a alguien.   Me puse a correr ya, con la absoluta certeza que algo malo estaba sucediendo y que me llamaba.   Entré con decisión a la casa y veo a la madre P. en el suelo y un peón del fundo tratando de violarla.   Ella se defendía, y él le dio un golpe en plena cara; la madre P. me vio entrar y me gritó:

-   “Anda a pedir ayuda, hija”,

Yo sentí que ya era muy tarde para pedir ayuda.   Se volvió el hombre contra mí y me gritó:

-   “Aléjate palomita, ¿o quieres de lo mismo que la monjita?”.  

Yo me acerqué a él enfrentándolo con una fuerza tan potente, lo miré fijamente a los ojos y le dije:

-   “No la toque, o lo Mato”.  

Me continué acercando lentamente hacia él, con una mirada fija y desafiante, como si tuviera una fuerza poderosa que me dominaba; eso que yo a mis 17 años era flaca y de aspecto frágil.

El hombre no me sostuvo con la mirada, se sintió como dominado.   Sin dejar de mirarlo fijamente, sin pestañear, tomé del brazo a la madre P. y la ayudé a levantarse con una mano, sin dejar de mirar al hombre ni un instante.  Yo sentí que mi mirada era tan potente, que el hombre se hizo a un lado; quedó como petrificado, el hombre no se movió de la pose en que estaba.   Tomé a la madre y salimos.  Caminamos lentamente mientras ella se arreglaba el hábito en silencio; nada hablamos durante el trayecto.  Cuando ya estábamos por llegar, me dijo:

-   “Nada de esto a la Madre Superiora ni a nadie, ¿me entiende?”,

-   “Si madre”, respondí temblando.  “Pero, ¿qué hacía usted sola en esa casa, por qué fue allí?”, pregunté con voz entrecortada.

-   “Fui a rezar” le alcancé a escuchar.

Cuando nos vieron venir, las monjas corrieron a nuestro encuentro y se  miraron entre ellas, con una mirada comprensiva, y nos subieron al furgón.   Decidieron dar por terminado el paseo, sin explicaciones.   Subieron a mis compañeras a la micro, y a mí me llevaron en el furgón con ellas.  Ambas estábamos mudas, agotadas, en estado de shock, traumatizadas, temblorosas.   No hablamos ni una palabra durante el trayecto; lo que más me recuerdo, es el intenso frío que sentía.  

Llegamos al colegio, y la madre P. subió las escaleras, se volvió hacia mí, y me miró con una mirada que nunca olvidaré.   Sus ojos parecían estar en un abismo profundo; me miró un momento, y se entró.   Yo quedé como si me hubieran enterrado un puñal en el centro del pecho.   Luego llamaron por teléfono a mi casa, hablaron con mi mamá y solo dijeron:

-   “Reciba por favor a María Antonieta que va en el furgón del colegio”.  

Llegué a mi casa, y mi madre me preguntó qué me había pasado.

-   “No te lo puedo decir” respondí,

-   “¡Pero cómo, estás blanca y con una cara rara!, ¡oh niña, pero si estás congelada!, ¿que te pasó?, cuéntame”, insistió mamá.  

-   “No se lo voy a contar a nadie, no puedo” era mi respuesta, y mis lágrimas comenzaron a caer por mi rostro, con la mirada fija, me fue a tomar el brazo y yo estaba tiesa como un fierro.

-    “Necesito acostarme” dije.  

Mi madre salió de la pieza, y mis lágrimas comenzaron a correr sin parar, silenciosamente, mientras rezaba por mi madre P. querida.   Pasaron 3 días en que no fui al Colegio, mi madre le dijo a mi papá que estaba muy resfriada, que solo quería descansar.   Ella fue al Colegio y cuando volvió en la tarde, me contó que a la madre P. la habían mandado al colegio de Viña, porque estaba enferma.   No dije jamás nada hasta hoy, que ya han transcurrido 52 años del hecho, y ya esa madre está fallecida.  

Así, después de 3 días de cama, volví al Colegio y nadie se dio cuenta de nada.   Pero al cuarto día, me empezaron unos terribles dolores de cabeza.   Mi papá llamó al doctor Maira, y entonces yo me vi obligada a contarle lo que había pasado, porque sentía que si no se lo contaba a alguien, iba a reventar.   El doctor Maira me juró no contarle a nadie.   Me dio unas pastillas tranquilizantes, y le dijo a mi papá que tenía que ver un Psicólogo, porque yo estaba muy nerviosa.  

Fui donde un Psicólogo que el me recomendó, y quedé más tranquila.   Él me explicó que en algunos momentos muy cruciales del ser humano, una persona podía llegar a tener una “fuerza extraordinaria, como que la mente sacaba una fuerza increíble de su interior, sobre todo cuando uno quiere mucho a una persona.   Me dijo también que no me asustara, que no era nada malo, que esa ira tan grande, no era ninguna fuerza demoníaca como yo temía, sino un mecanismo de defensa, ante una situación de peligro. Al verme yo, tan impotente ante la situación, mi mente se defendió con una gran ira que paralizó a aquel hombre.

Me explicó en varias sesiones, “el poder de la mente”.     

-   “Imagínate tu, una jovencita blanducha y débil, contra un hombrón grande y brutal; sin embargo, tu amor hacia esta religiosa, fue mas poderoso que tu pequeñez, la defendiste con lo único que tenias más fuerte que él, “el poder de tu mente” y tu amor contra aquel desalmado”, me dijo el psicólogo.

-   “¿No sabes la historia de David y Goliat?”, me decía, “Finalmente a ella no le alcanzó a pasar nada grave, solo un gran susto, no te preocupes, pues ella se recuperará.  

-   “Tu preocúpate de volver al colegio y darle gracias a Dios que por tu medio salvó a esa religiosa, y no le des más vueltas al asunto.   Eso sí, no se lo cuentes a nadie más, cumple la  promesa que le hiciste a la madre P. y verás que pronto volverá al colegio”

Así pasaron unos meses de terapia, hasta que de tanto rezar, me fui tranquilizando.   Un día regresó la madre P. de Viña y todo volvió a la normalidad.   Al fin pude descansar al verla con su rostro sereno nuevamente, y volviendo a la rutina escolar.   Ella era la nueva “Prefecta” del colegio.   En la tarde, me mandó llamar a la prefectura; me abrazó fuertemente y me dijo:

-   Aun cuando esté en el cielo, no dejaré nunca de rezar por ti, gracias”.  

Había un pacto de silencio que yo guardé hasta hoy, que ya está en el cielo, y han pasado más de 50 años de religioso silencio.   Estoy segura que ella nunca ha dejado de rezar por mí.   Gracias Madre querida.

P.D.: Ahora que repaso estas páginas, recuerdo que mi terapeuta Marion Muñoz, me anotó una vez algo que yo no supe dar respuesta entonces.   Ella me dijo a propósito del Muerto del teatro Baquedano que: “Una fuerza poderosa te protege una y otra vez,  ya sea en sueños premonitores, avisos de peligros, intuiciones, señales, telepatía, poderes extrasensoriales, una fuerza liberadora de peligros de muertes, de desgracias, no solo a ti sino también a tus seres queridos”.   Ahora veo que por lo menos una persona que está en el cielo, me prometió siempre rezar por mí, y esa fue la madre P.

“Gracias Madre, otro Ángel  que tengo en el Cielo”
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La Fuerza Misteriosa

 
En algunas ocasiones ha surgido de mi una fuerza poderosa y de origen desconocido que muchas veces me causó temor y asombro. Siempre dudé de su origen y ahora mis psicólogos me dan una explicación que me lo aclara.  Dicen ellos que la ira puede quedar atrapada en el cuerpo y salir ante estímulos que asemejen el trauma que la causó. Este sería el motivo por el cual no pude evitar agredir a Pato Álvarez, del mismo modo me dio una fuerza inusual en los dos ejemplos que ponemos a continuación, esto porque el trauma que la originó estuvo ligada al abuso que ya se ha relatado antes.
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jueves, 26 de agosto de 2010

CAPITULO 45: SUCESOS PARANORMALES; “El Muerto del Teatro Baquedano”

“El Muerto del Teatro Baquedano”
1958, 18 años
Un día fuimos a ver una película con mi hermana al cine Baquedano. Cuando estábamos viendo la película, de pronto comencé a transpirar y a sentir pánico; era una sensación de una cercanía peligrosa alrededor de nosotras. Miré y no vi a nadie sentado detrás de nosotras. Pero mi miedo aumentaba progresivamente, transpiraba y no podía respirar bien. Se me helaron las manos y me dio un impulso irrefrenable de salir arrancando bruscamente.

Tomé apenas la mano de mi hermana, sin alcanzar a decirle nada, y -como una corriente eléctrica- las dos nos paramos al mismo tiempo, y salimos corriendo como locas; corrimos hasta la estatua del Soldado Desconocido, sin parar y sin hablarnos.

Cuando llegamos a la estatua, nos detuvimos y pensamos: ¿qué nos pasó? Ambas sentimos lo mismo y corrimos en forma automática e irracional. Luego pensamos, ¿por qué corrimos?, ¿no habría algo allí?
Vimos dos carabineros en la puerta del teatro, y les contamos nuestra historia; ellos se miraron como dudando, después uno nos dijo:

- “¿Dónde están los boletos?, ¿en qué fila estaban?
Alicia les pasó apurada los boletos, era la fila F, al centro.
Ellos no sabían si creer o no, entonces uno preguntó:
- “¿Ustedes escucharon o vieron algo…?”
- “No”, respondimos.
- “Pero, estamos seguras de que hay algo”, dijo Alicia; “porque a mi hermana, a veces le pasan estas cosas”
Los carabineros me miraron, y uno me preguntó: "¿Y qué dices tú?"
Yo asustada, respondí: “Nada, yo no sé nada. A veces me pasan estas cosas, no sé por qué”
- “Y siempre sucede algo”, agregó Alicia.

Entonces uno le preguntó al otro: ¿Qué hacemos?
- “Comprobaremos”, respondió.
Y nos dijo: “Vamos niñas”. Y nos aproximamos al cine.
El Carabinero habló con el encargado de las luces y le pidió que suspendiera la película y que encendiera las luces porque se necesitaba hacer un registro.
Entraron ellos y nosotras nos quedamos fuera. Pasó como media hora, y sentimos el pito de una “CUCA” de Carabineros, que se estacionó frente al teatro; decía “Investigaciones”.
Nosotras desde la plaza los vimos entrar. Al rato comenzó a salir gente del cine, y se preguntaban: “¿qué pasó, que llegaron los Carabineros y cortaron la película?”… y reclamaban que les devolvieran la plata.

Nosotras nos asustamos con mi hermana y nos quisimos ir. Pero, después, Alicia no quiso: quería saber qué había pasado.
Salieron los Carabineros con los que habíamos hablado, y nos dijeron que mejor nos fuéramos: “esto no es para niñas”
- “¿Pero qué sucedió?, preguntó Alicia.
- “Véanlo mañana en el diario”, dijo el carabinero, “y váyanse a sus casas, si no Investigaciones las va a llamar a declarar, y se van a meter en un tremendo lío”.
En esos momentos sonó la sirena de una ambulancia, que se detuvo frente al cine. Nos fuimos enseguida, quedamos “ultra” intrigadas.

Al otro día, temprano, compramos el diario. Un letrero decía: “Riña entre homosexuales en el cine Baquedano termina con asesinato ayer”, “El herido murió en la Posta”. Leímos toda la noticia, había sido un asesinato por celos; ambos se habían agredido. Uno estaba muerto, se desangró en el cine. El otro murió en la Posta.
“Entonces, era el herido de muerte el que nos pidió auxilio”, dije.
Alicia seguía leyendo, con los ojos desorbitados.
“Dice que estuvo tres horas desangrándose, antes de morir”, me contaba.
Nos miramos, “mejor no digamos nada a nadie. Estoy segura de que creerán que estamos chaladas y no nos van a dejar nunca más ir a un cine”, dijo Alicia.
Eso hicimos, no contamos nada a nadie, lo guardamos como un secreto entre nosotras.

“Tú me transmitiste a mí como siempre”, dijo Alicia. “A mí no me pasan estas cosas”.
Fuimos al Sagrario a rezar por los muertos. Y yo le pedí a Dios por su salvación y para que no me siguieran sucediendo estas cosas tan terribles. Para mí era un tabú, nunca se lo conté a nadie. Sólo rezaba para que no se repitieran.
Daba gracias a Dios que los carabineros no nos hubieran preguntado los nombres, porque en el diario decía:
-“Dos jóvenes dieron aviso a Carabineros”, y no figuraba la forma cómo ellos supieron el hecho.
“¿Te imaginas que nuestros nombres hubiesen aparecido en el diario?, ¿qué habría dicho mi papá?, dije yo.



Interpretado por terapeuta Marión Muñoz


1. Definición del fenómeno: Conciencia Expandida, es decir, capacidad de ser puente de paso de energía de un ser a otro.
En este caso, la energía se iba del agónico (calor), y luego la energía que se acababa en él (frío). Luego ambas energías, la que se iba del cuerpo agónico, y la que moría del cuerpo del agónico eran transmitidas a mi hermana por medio de una “fuerza eléctrica” (tomé apenas la mano de mi hermana... y como una corriente eléctrica… arrancamos sin hablarnos)

2. Aptitudes utilizadas:
a)Capacidad de percibir la muerte rondando
b)Capacidad de sentir la muerte en el cuerpo”: (“comencé a transpirar y a sentir pánico… una sensación de una cercanía peligrosa alrededor de nosotras…transpiraba y no podía respirar bien…se me helaron las manos”)
c) Correr: Miedo a la muerte
d) Calor: Energía que salía del agónico y pasa a mi cuerpo (“transpiraba y no podía respirar bien”)
e) Frío: Traspaso de pérdida de energía del cuerpo que moría y se iba enfriando, perdiendo la vida (“se me helaron las manos”)
f) Corriente eléctrica: Medio energético conductor de ambas energías, frío y calor.

3. Conclusión general:
Marión considera que una fuerza muy poderosa me protege. Ya sea entendida como Ángel de la Guarda, Dios o seres superiores que actúan en forma protectora, espíritus protectores superiores. Esta vez actuaron a través de la presencia “extrañamente protectora” de unos carabineros, que nos ayudaron a librarnos de un mal mayor. Además, ellos tampoco pidieron la identificación, los nombres (otra protección inexplicable) Después. En el diario sólo decía ”dos jóvenes dieron aviso a Carabineros”; como ocultando intencionadamente y, a nuestro favor, nuestras identidades. ¿No es extraña esa forma de actuar de los carabineros?, ¿por qué nos protegieron?, ¿qué explicación razonable dieron a sus superiores?

Sin duda una Fuerza Superior estaba actuando a nuestro favor. Inexplicablemente actúa a mi favor una y otra vez a través de sueños, avisos, acontecimientos, intuiciones, premoniciones, telepatía: poderes extra-sensoriales.
Hay, aquí, una clara ELECCIÓN Y PROTECCIÓN SUPERIOR. Démosle el nombre que sea, pero es una PROTECCIÓN SUPERIOR INDISCUTIBLE, observada en todos los hechos analizados.

 Consejo de la Terapeuta:
- Pedir protección Divina, permanentemente, día y noche, especialmente antes de dormir.
- Elegir un color, envolverse en una burbuja de ese color.
      "Yo pido protección a María, que me envuelva en su manto, y elijo el color celeste"

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CAPITULO 44: “El Desdoblamiento”

Fenómenos Paranormales
1958, 18 años

   Cuando tenía 18 años, Olga Romesín, la mamá de Wilfred, quien siempre sabia mucho de técnicas orientales, y de Yoga, relajación, meditación y cosas por el estilo, me enseñó una “técnica de relajación” que yo jamás había practicado, para quitarme la jaqueca (que yo sufría frecuentemente, desde los 9 años) y librarme de tensiones. Me puse entonces a practicar esta "relajación", y me resultaba cada vez más profundo, el grado de “relajación” al que yo llegaba.


   Un día, en el que padecía de una jaqueca muy fuerte y estaba muy tensa, me puse a practicar mi “relajación”. Después de estar en “Relajación Profunda”, me sucedió un hecho, para mí desconocido y sorprendente, que ni siquiera sabía que existía. Llegué a un trance tal, que me dio un “desdoblamiento”, al que ella lo llamó oom, una “separación del cuerpo del alma de la persona”. De pronto mi cuerpo se separó de mi espíritu y me encontré acostada en el techo en la misma posición que me había puesto para relajarme. Me miré hacia abajo y estaba yo, en mi cama durmiendo. ¡Sentí pánico!. ¿Qué era eso?, ¿Acaso me había muerto y me estaba contemplando?

   Sentí un terror tan grande, que me desperté bruscamente y caí del techo golpeándome contra una estufa. No recuerdo haberme hecho ninguna herida, ni sentí ningún dolor con la caída, pero si sentí como un zamarrón brusco y despertarme junto a la estufa. Mi cuerpo ya no estaba dormido en la cama, me senté en ésta, y como que venia de otro mundo, atontada, aturdida, aletargada, sin comprender.

   No dije nada en mi casa, y me fui a la casa de Wilfred a contarle a Olga, lo que me había sucedido con la relajación. Ella me dijo:

- “¡Tuviste un desdoblamiento, que increíble, que aptitudes tienes!”

Y se alegró contándole a Wilfred,

- “Pero si apenas te enseñé 2 veces relajación, ¿como pudiste llegar a una tan profunda? Debes continuar aprendiendo, pues nunca había tenido una mejor alumna”, dijo luego Olga:

- “Debes aprender a manejar mejor la técnica, hasta lograr dominar tu espíritu, para que sólo vuelva a tu cuerpo, cuando tu quieras, tranquilamente, sin miedo alguno, tu mente dominará tu cuerpo y volverás sin temor. Tu mente es muy poderosa, y si te vuelve a suceder, tú sólo piensa:
voy a volver a mi”. Tranquila y sin sobresaltos, volverás. Así algún día manejarás todas las situaciones con tu mente, cada vez irá creciendo el poder del espíritu y la mente sobre tu cuerpo”.

Wilfred dijo:

- “Si la Toñi tiene mucha fuerza con la mente, y su mente trabaja día y noche, sus sueños resuelven todos sus problemas. Además es telepática, duerme y se comunica con las personas, sabiendo lo que les esta sucediendo”,

Y le contaba a Olga lo que sucedía con mi amigo Jorge.

- “¡Tienes Que seguir conociendo tus aptitudes!- dijo Wilfred.

- Mamá, ¡tu la puedes ayudar!” dijo Wilfred con gran entusiasmo.

   Yo escuché esta conversación y todas estas explicaciones, y quedé tan aterrada que dije a todo que bueno, pero no volví más donde Olga a practicar nada. Y desde ese día en adelante, tengo mucho cuidado con las relajaciones profundas.

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Capítulo 43: “Fenómenos Paranormales y Sueños Premonitores”

   A partir de los 17 años, comencé a experimentar una serie de Fenómenos, que yo no sabía, como calificar. Antes, aún, cuando pequeña fui testigo del “fantasma pianista”(capítulo 15 del blog) a los 9 años. Luego a los 17 años, la experiencia de “La casa embrujada” (capítulo 31 del blog) y muchos hechos más, que iré narrando, a través que fueron ocurriendo.

Yo solo sabía, que eran cosas poco comunes y por eso, no se las conté a nadie, por temor, que la gente me creyera loca o mentirosa.

Pero ahora, ya han pasado 52 años y primera vez hablo de ellos, por si, alguna le ocurren cosas similares, les puede ser útil la información de los Profesionales, que a través de los años, me han atendido y para que no tengan los temores que yo tuve por toda mi vida, sin entender nada.

Estos eventos, solo necesitan ser interpretados y explicados por Profesionales, competentes, que nos ayuden a aprovechar el “mensaje”, que estamos recibiendo y que siempre vienen en nuestra ayuda.
A medida que vayan transcurriendo en mi historia, los iré narrando, junto a la información del Profesional competente.

Espero que sean de algún provecho:

María Antonieta Leer más...

viernes, 20 de agosto de 2010

CAPITULO 42: “EL MAL MANEJO, MADRE PALMA”

1953,14 años

Como todavía no había dejado de escribir actividades para los niños de mi club (las hacía en los recreos para no estar sola y aburrida), un día, en segundo humanidades, se me ocurrió una idea nueva al ver que las internas siempre andaban aburridas y ociosas; porque estaban encerradas todo el año en el colegio.

Pensando, principalmente en ellas, se me ocurrió la idea de crear lo que hoy que se llaman “actividades extra-programáticas”; diría que mi colegio sería el primero en llevarlas a cabo.

Me puse con ahínco a inventar un “Proyecto Educativo Extra programático para internas”.

Una vez que lo había terminado, se lo llevé a la madre Palma para saber si lo aprobaba. Ella se tomó su tiempo en leerlo, y luego me mandó llamar a la prefectura.

Sin querer queriendo, era la iniciadora de algo nunca visto en los colegios en el año 1954 (a mis catorce años), las actividades extra-programáticas, que irían apareciendo en los colegios muchos años más tarde.

Hice un trabajo muy completo y organizado de mis ideas, con actividades para distintos intereses (deportivos, intelectuales, religiosos, artísticos, manuales, hasta un grupo para contar chistes en las fiestas) Llegué a la prefectura y la madre Palma estaba con mi proyecto en la mano y me hizo sentar.

- "Esto”, me dijo, “es una idea original, muy creativa, educativa, incentivadora, que no sólo quiero que la ponga en práctica con las internas, sino que me interesa ponerla en práctica para todo el colegio. Seremos el primer colegio que las haga, y le aseguro que muchos colegios nos seguirán. La felicito, Dios sabe las cosas, yo sé que usted escribe estas ideas porque se siente sola en el recreo, no hay bien que por mal no venga; tal vez usted está sola en los recreos en beneficio de la felicidad de todos los niños de su club y ahora de sus compañeras de colegio. Usted tiene que valorarse, confiar en usted, ver todo lo bueno que el Señor le depara. Atrévase ¿A qué teme?"

- "Pero madre", respondí. “Yo sólo pensaba en chico, en las internas, y usted quiere estas actividades para todo el colegio; eso demanda mucho más trabajo y colaboración de otras personas. ¡Reorganizar todo de nuevo! ¿Y quién me va a ayudar en eso?"

- “Si puede pensar para pocos, ¿por qué no para muchos?, ¿cuál es la diferencia?", respondió riendo. "Reorganícese, busque compañeras adecuadas que colaboren con usted. Usted verá, usted es la creativa, no yo. Encárguese, yo necesito poner a andar este proyecto lo antes posible. Esta es una magnífica herramienta para completar la educación de las alumnas, para conocer y desarrollar sus aptitudes personales y también como estímulo para estudiar más contentas ¡Vaya! Hágalo. No dude, es una idea estupenda".

- “Pero madre, si yo no tengo amigas ¿quién me va a querer ayudar?"

“¡Usted verá cómo lo hace!, ¡es una oportunidad para empezar a tener lazos! ¡Piense en grande, aproveche sus condiciones!"


Me golpeó el hombro, me entregó el proyecto y me dijo:

"¡Animo, será un éxito!"

Yo me fui, apesadumbrada, fue como si me hubieran dado vuelta el mundo al revés; sólo quería ayudar a las internas: era un pequeño proyecto que yo tenía pensado. La interna que me podía ayudar era la Maité, una interna italiana muy inteligente y amistosa, que siempre quería hacer algo entretenido y siempre se quejaba de aburrimiento.

¡Pero esto! ¡Era impensado para mí!, ¡Esta monja esperaba de mí algo a gran escala! ¡Esto yo no lo podía hacer!

Pensé y pensé muchos días su proposición, miraba mi humilde proyecto y no me atrevía a lanzarme en una empresa de tanta envergadura para todo el colegio.

Sobre todo, lo que más me asustaba: “¡quién me iba a ayudar, si no tenía amigas!”

Empecé a tener, desde ese día, cada vez más fuertes dolores de cabeza y estómago. No dormía bien, pasaba nerviosa, indecisa; tenía un temor tan grande que me decía que esto iba a resultar mal. Era como un mal presentimiento que sentía que me llevaría a la tumba. Era mucho para mí sola y no me atrevía a pedir ayuda a ninguna compañera, yo no conocía a nadie, ni siquiera a las internas.

Tanto pensé, que un día llevé el Proyecto, me di ánimos y le hablé de él a Maité, la interna que yo mejor ubicaba, que era compañera de curso; fijándome en su disconformidad se me ocurrió la idea.

Le expliqué brevemente la idea de la madre, mis temores y hasta llevaba una dedicatoria el proyecto para las internas. También le conté que me inspiré en ella.

Quería que lo leyera, saber su opinión y si ella me podía ayudar, porque yo no conocía a nadie.

Maité me escuchó atentamente y me dijo:

- "Si a la madre Palma le encantó y quiere llevarlo a cabo ¿cuál es tu problema? Si hay que agrandarlo, lo agrandas no más. Voy a ir a leerlo al tiro en la tarde, que me lateo y mañana te contesto, chao", y se fue

Al otro día, Maité, me estaba esperando con el proyecto en la mano. Me llamó, contenta, y me llevó a un lado del patio, donde nos sentamos.

Ella me dijo:

- "Leí tu proyecto, eres sencillamente sensacional. Si esto no se lleva a cabo en este colegio, no me llamo Maité".

Estaba entusiasmadísima, por ella comenzaba al tiro,

Yo me alegré:

- "¿En serio tu crees que se puede hacer en todo el Colegio?"

- "Estoy completamente de acuerdo con la madre. Esto no se puede desperdiciar sólo para internas, esto cambiará y revolucionará a todo el colegio", dijo entusiasmada.

- "Pero Maité"- supliqué - "¿Y quién me va a ayudar?, ¿tú lo harías?"


- "Por supuesto, yo seré tu mano derecha y haré ejecutar todo lo que tú me digas. Yo conozco a todas las alumnas del colegio. Estoy segura, que ayuda no va a faltar. Yo ya estoy pensando en las compañeras que estarán felices de ayudar, y yo creo, que hasta monjas querrán participar. Anda, haz lo que te digo, la Madre tiene razón. Amplía el proyecto".


- "Pero con la condición, Maité, de que tú serás la que hable y exponga, y te entiendas con las alumnas; tú tienes don de la palabra, yo sólo invento, ¿okay? ¿Prometido?"

- "¡Prometido!"

Entonces me puse a trabajar, pensando ya en todas las alumnas, en un segundo proyecto, de mayores proyecciones. La organización de las actividades, quiénes las iban a llevar a cabo y cómo iba a funcionar el proyecto en una sincronización perfecta.

Actividades apropiadas para "básica", separadas de las de "humanidades", puesto que tenían distintos intereses, distintas capacidades, distintas razones, etc.

Ver la forma cómo conseguir el material según la actividad que se tratara: ya sea deportiva, intelectual, artística, etc. Las salas que se iban a ocupar, ver los horarios disponibles, etc.

Me demoré dos semanas en hacer el segundo proyecto, eso que trabajé también sábados y domingos.

Al fin se lo mostré a la Maité, ella tenía bastante avanzado a su vez: tenía las compañeras que ayudarían a dirigir las diversas actividades, hasta a una mamá, profesora de ballet, que ofreció hacer clases gratis. Ella se movía con gran velocidad y entusiasmo. Así, nos fuimos conociendo y apreciando mejor, después de tantos años de ser compañeras, era primera vez que éramos socias y amigas.

Maité leyó el segundo proyecto y me dijo:

-"Esto se lo tienes que mostrar hoy día mismo a la Madre Palma. Anda ahora, está en la prefectura"

-Fui donde la Madre Palma a llevarle el proyecto adaptado para todo el colegio, como ella quería. Lo tomó y dijo:

- "Lo leeré en seguida"

Claro, este trabajo era mucho más largo y no lo iba a poder leer tan rápido como el primero.

Yo supuse que tardaría un poco en leerlo, porque ella tenía muchas cosas más que hacer.

Nosotras con la Maité, conversábamos, dábamos ideas nuevas; se agregaron las compañeras voluntarias en las diversas tareas y ella me las presentó.

Había un gran entusiasmo y expectación por la aceptación del proyecto, que estaba leyendo madre Palma.

Yo estaba muy contenta, porque después de estar tantos años en ese colegio, en el anonimato total, sin ni una amiga por 5 años, ahora resultaba que me veía rodeada de compañeras de distintos cursos del colegio, que me hablaban, me felicitaban y formábamos un grupo de trabajo y de interés común, nunca soñado. Por lo menos mi paso por ese colegio y todos mis sufrimientos iban a ser compensados por un aporte positivo al colegio. ¡Yo vivía un sueño! ¡Al fin valía algo en ese colegio!

Al día siguiente, cuál no fue mi sorpresa, la Madre Palma me manda llamar y me dice:

- "No imaginé que en este colegio teníamos una alumna tan brillante. Yo sabía que usted era especial, pero no imaginaba hasta qué punto. El proyecto esta íntegramente aprobado. Hoy día mismo notificamos a todo el colegio y profesorado. Estoy segura de que otros colegios nos seguirán, pero seremos los primeros en llevarlo a cabo ¿Comprende ahora cuántas veces yo le dije que usted se tiene que valorar a sí misma? Ahora es la oportunidad para mostrar a todo el colegio y profesorado lo que usted vale"


Pero yo, no entendí cómo ella pretendía que pudiera demostrar eso. Nosotras con Maité ya teníamos todo solucionado, ella iba a ser mi voz y como mi "relacionadora pública". Yo sólo ayudaba en las ideas. Tuve un mal presentimiento, no sé cómo explicarlo.

No entendí como iba a llevar a cabo esta presentación, hablé con Maité de mis aprehensiones y ésta no se preocupó en lo más mínimo.

- "Mira”, dijo “Lo importante es que lo aprobó, nosotras sabemos cómo lo vamos a realizar"

Pero antes de entrar a clases, sin aviso previo, Madre Palma dió órdenes a todas las alumnas que estaban en filas al volver del rosario y a las profesoras que se reunieran en la "sala de reuniones".

Luego se acercó a mí y me dijo:

- "Ya está. Usted expondrá a todo el alumnado y profesorado su proyecto, después de que yo les explique un poco de qué se trata la reunión"

Yo le dije: "Pero Madre...". Y no me pescó.

Le conté a Maité y ella muy relajada dijo:

- ¡Estupendo! ¡Al abordaje muchachas, ha llegado el día!"

- "Pero Maite", le dije, "parece que tu no me estás escuchando, ella dijo: Ahora, Ud. expondrá a todo el alumnado y profesorado su proyecto". ¡Cuando en el proyecto digo, claramente, que serás tu la que hablarás y te relacionarás con las alumnas!"

- "No te preocupes, mujer, si yo estaré siempre contigo y yo hablaré y leeré el proyecto ¡No hay drama!"

Madre Palma tenía a todas las alumnas del colegio reunidas y al profesorado y estaba adelante hablando por el micrófono. Decía que las reunía para escuchar a una alumna de 2° Humanidades, María Antonieta Montecinos, que tenía un interesante proyecto para realizar en el colegio, que estaba segura que a todas les iba a interesar.

Maité y yo, estábamos en la puerta, afuera, mientras Madre hablaba. Yo quedé paralizada cuando la Madre me nombró, se me helaron las manos y creí que me iba a desmayar, me puse pálida, como papel.

Maité me tomó la mano y me animó:

- "No te preocupes, yo les explicaré cómo lo haremos, y tú estarás a mi lado, ¿Así lo acordamos, no?"

Estaba emocionada y excitada, por fin, tener la oportunidad de salir de ese terrible anonimato en el que había estado en ese colegio desde que entré y sobretodo de esa espantosa soledad. Pero continuaba con mi "mal presentimiento", por más que Maite estaba feliz.
Salió MADRE PALMA y me dice:


- "Ya, entra y expone tu proyecto. Todo el colegio y las profesoras te están esperando"

Nos miramos con Maite, y yo creí que me iba a desplomar.

- "¿Yo? No, no, aquí hay un error. En el proyecto Madre, yo digo claramente que es Maite la que va a exponer y a relacionarse con las alumnas, no yo".

- "Ud. lo leyó, y sabe que es así", dijo Maité.

- "Yo digo claramente que ella será la encargada de exponer, por su facilidad de palabras, porque conoce a todas las alumnas"

Pero Madre Palma aceptó que eso sería en la práctica, pero la indicada para exponer al comenzar era yo, porque yo lo había inventado. ¡Le suplicamos, le rogamos con Maité, que así estaba expuesto, en esas condiciones y ella las había leído y aceptado! Le expliqué que yo no era capaz de hablar ante tanta gente, que me daba pánico. De hecho, el corazón se me empezó a apretar, temblaba entera y comencé a sufrir un verdadero "ataque de pánico".

Maité hizo todo lo posible por convencerla, le dijo que íbamos a entrar las dos y ella sólo iba hablar, le dijo que ya tenía a las compañeras que iban a cooperar, le dijo que yo estaría a cargo de las ideas y que a través de ella se ejecutarían, que esas ideas no se podían perder ¡qué no le dijo! Pero fue imposible, las alumnas llevaban rato esperando, mientras nosotras, afuera, tratando de convencer a la monja.

Madre Palma me miró con unos ojos encendidos en fuego y me dijo duramente:

- "Esta es tu oportunidad de hacerte valer, de mostrar quién eres, de salir de la concha en que vives, de romper tus terrores y superarlos, de madurar. Si no lo haces ahora, nunca en tu vida alguien te valorará, si tú misma primero no te valoras." Con una voz que no cabía réplica.

Se me vino el corazón al suelo, quería hacer un hoyo y desaparecer, me moría de Pánico de hablar en público, si ni en los orales podía ¿cómo iba a poder hablar ante toda esa gente?

¿Cómo la Madre iba a dejar a todo el colegio esperando y a los profesores? Yo creí que en algún momento iba a ceder, pero no. Ella estaba convencida de que sólo así maduraría y saldría adelante, que me estaba ayudando presionándome de esa manera, que sólo así saldría de mi timidez, enfrentándola.

Yo pensaba ¿quién era yo? ¡Nadie me conocía, ni mis compañeras de curso!

¿Cómo iba a ponerme delante y hablar a todo el colegio? ¡Eso era imposible!

Sentí que las lágrimas cayeron de mis ojos, y por más esfuerzo que hice, no las pude contener.

Maité me miraba, me tomó la mano y dijo llorosa:

- "Yo estaré al lado tuyo".

Pero fue inútil, yo tenía un verdadero "ataque de pánico", un dolor tan profundo en mi corazón, por mi impotencia; un dolor en el pecho, mis lágrimas corrían por mis mejillas. Respondí:

- "Lo siento, Madre, pero no puedo, pararme allí adelante; no puedo, no puedo. Si no es Maite no se va a poder realizar el proyecto". Hablaba como un zombie.

- "Que favorecería a todo el colegio", agregó Maité suplicante

- "Por favor, Madre, acepte"

- "Es tu decisión", dijo Madre Palma, "Era tu gran oportunidad de darte a conocer, vas contra ti misma, eres tu principal enemiga. Si no te valoras en la vida, jamás nadie te valorará. Si no te lanzas ya a enfrentar situaciones, siempre estarás huyendo de enfrentarlas y seguirás dependiendo de la opinión de los demás para valorarte. Es por tu bien. Estarás siempre despreciando oportunidades en la vida favorables para ti, destruyéndote a ti misma, como siempre lo haces"


Ella lo dijo con calma, pero había en su mirada un dejo de decepción y dolor. Yo le había “fallado” y lo que es peor, “me había fallado a mí misma”. Ella despachó a las alumnas sin explicaciones, disculpando el tiempo perdido.

Ese fue el único momento en toda mi vida escolar, el Colegio Compañía de María, en que tuve la oportunidad de valorarme, y fracasé.




EL MAL MANEJO, MADRE PALMA
CIERRE DE CAPITULO

2009, Agosto, 69 años

Luego de la revisión de mi historia con Madre Palma, mis psicólogos deciden cambiar el titulo del capitulo puesto por mí, a los trece años de edad: "MADRE PALMA, EL FRACASO" por el correcto que debería ser: "MADRE PALMA, EL MAL MANEJO", dado que la "conclusión final", a la que yo llego, es "falsa".

"YO NO HE FALLADO A LA MADRE, NI A MI MISMA", sino al contrario "LA MADRE HA FALLADO", realizando conmigo, un "MAL MANEJO PSICOLOGICO", a pesar, de su buena intención y de ser además PROFESORA DE PSICOLOGIA y poseer un conocimiento tan claro de mi problema de "AUTOESTIMA".

El proyecto habría resultado EXCELENTE, si la Madre hubiese considerado la solución que le planteamos Maité y yo, de TRABAJO EN EQUIPO. Era perfecta, ideal.

Lamentablemente estas “PROFESIAS”, que dichas por la Madre a tan temprana edad, inicio de la adolescencia, al final del capitulo, como: "SIEMPRE ESTARÁS DESTRUYÉNDOTE A TI MISMA", suena como un MANDATO que se convierte en "PROFESIA CUMPLIDA" en mi inconsciente, generando un sentimiento de "CULPA Y FRACASO", que me lleva a asumir en adelante como "MIOS", " CULPAS Y FRACASOS AJENOS", una MOCHILA muy pesada, que a la larga termina quebrantando mi salud física y mental.

Queda este capítulo así cerrado para un conocimiento real de los hechos de la paciente.

MIGUEL Y FABIOLA Leer más...

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De Izquierda a derecha Miguel Socías, Fabiola Soriano, María Antonieta Montecinos y James Parker